miércoles, 7 de julio de 2010

J

Odio despertarme y no tenerle a mi lado,
odio que diga que le dejo abandonado,
odio que no pueda verle a cada segundo,
odio que la despedida no tenga un beso profundo.
Odio que me mire como lo suele hacer,
odio que haga que se me erice la piel.
Odio tanto que en su cara haya tristeza,
se pone tan guapo que me come la cabeza.
Odio que me llene, que me raye,
que no tenga detalles y que me bese por la calle
para hacerme ver que si los tiene.
Odio que me haga de rabiar y que me lleve la contraria
tener miedo de quedarme solitaria, si él no está
porque odio decir que de su corazón me he echo funcionaria.
Odio que siempre me muerda el labio fuerte,
odio porque asi quiero ponerme más cerca, por suerte,
No odio como me besa, como se expresa,
como me enloquece cuando me da alguna sorpresa
Odio que sepa que por el todo revolucionaría
que le bajaría la luna, porque al fin y al cabo todo por él daría.
Odio que me haga sentirme especial, que me prenda con su gas
odio que a veces me deje con ganas de más.
Odio cuando tengo que al telefono colgarle,
hasta darme cuenta de que no volvere a escucharle.
odio estar colgada a él como un mono
como una droga, como el suicida a su soga.
Como una loca a sus pastillas, alcolica a su bebida,
como rosa a la espina.
Odio que me haga llorar cuando discutimos,
pensar que en seguida perdon nos pedimos.
Odio que me haga sentir el estomago como en un torbellino
como un fuego cristalino
Odio pensar que por el late mi corazón
que haga que ignore a la razón y que apueste por algo dañino
Odio que sonría con esa boca
consigue que todas mis hormonas se vuelvan locas.
Odio que haga que me haga ilusiones
que diga que me quiere más y peleemos como dos leones
porque se que no es así, y que odio quererle tanto
que me acaricie y que desaparezca todo rastro de llanto.

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