lunes, 23 de agosto de 2010

Alex es ella

Alexia camina arrastrando los pies por el polvoriento cemento buscando, sin exito, un lugar de ese pequeño pueblo en el que veranea para conectarse con su portatil y poder hablar con Leiva. LLevan casi todo el verano separados por unos cuantos kilómetros que poco a poco, consumen las ganas de volver a verse. Da una patada a una piedra y suspira. Es fácil saber lo que piensa. Su cabeza le da vueltas a una idea, la de que él no pensará en ella. Seguramente, imagina, que estará en alguna discoteca de estas famosas, en la que habrá entrado gracias a su carnet falso de Italia, en el que habrá camelado en la barra del bar a alguna chica mona. No, no, seguramente habrán bailado cerca. Demasiado cerca. El la habrá susurrado algo bonito en el oido y ella se habrá derretido ante sus pies. Y después de alguna copa, se habrán ido a algún callejón. No, no, seguramente se habrán ido al mismo baño de la discoteca y ¡A saber lo que esa guarra le ha hecho! No sonrie mucho porque seguramente ella será muy guapa, más que ella, tendrá un pelo precioso y un maquillaje nuevo gracias a su papi.

Sigue inventando el escenario en su imaginación y se la ponen los pelos de punta. En verdad, el no le importa tanto, pero la sola idea de que él la suvestime la llena de rabia. Ella es mas que ninguna niña tonta de discoteca pija. Se le pone la cara roja, le tiemblan las rodillas y algunas lágrimas descienden por sus mejillas, en un ataque de odio y amor.
-Oye.. ¿Estás bien?
Se gira para ver de donde procede esa voz y descubre a un chico moreno corriente. Con unos ojos marrones corrientes. Con un cuerpo normalito, corriente. Y con una sonrisa... que no es corriente. El chico suelta una risita al ver que ella está aún más roja.
-No llores por un chico, seguro no merece la pena -la mira y espera unos segundos a una respuesta que no aparece - Oye ¿Sabes hablar?
-¿Quién te ha dicho que llore por un chico? Además ¡No estoy llorando! ¿Quién te crees que eres para decir eso? Yo creo que hay pueblo suficiente y gente suficiente para que te metas en lo que no te llama.
-Bueno bueno, chica dura -dice y se ríe- ¿Y que es eso que cae de tus ojos?
-Piérdete -escupe de mala gana mientras se frota los ojos borrando las lágrimas.
-Al menos, dime tu nombre.
-Alex.
¿Alex?
-Sí, eso dije.
-Esta bien Alex, yo soy..
-¿Y quién te a preguntado?
-Te invito a un helado -dice sonriendo.
-Quizá otro día.

Y ella se va dejándole ahí solo. Pero, de echo, aquel tipo le cae bien, es el primero que la invita a algo después de ver lo borde que puede ser. A lo lejos el la dice adiós con la mano mientras ahoga una risita. Esa chica tiene algo que le gusta y va a conseguirla por muy dura que quiera ser, lo tiene claro.

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