martes, 5 de octubre de 2010

Ella conoce más bocas que sonrisas.

Ella conoce más bocas que sonrisas. Conoce más los bares que su propia casa. Sabe de memoria los pliegues de su cama y los de la cama del vecino. Ella se llama libertad. Ella sueña con volar. Ella y su perfume saben como hechizar. Las lágrimas tiñen sus días. El placer, sus noches. Ella tiene lo que no quiere. Ella regala su corazón por besos en la madrugada. Pero al amanecer su corazón la pertenece de nuevo. Nadie conoce su nombre. Todos conocen sus piernas. Su fresco sabor. Su carmin rojo. Y todos la desean entrelazada en sus cuerpos. Pobre diabla. Que sueña con que su corazón no la pertenezca. Que otro sea su dueño. Que se ha cansado. Que quiere reconocer con los ojos cerrados un solo cuerpo. Alguien que la bese por la noche. Alguien que no se vaya por la mañana. Alguien que la lleve el desayuno a la cama. Que la invite al cine y la compre rosas blancas. Que se conozca de memoria cada lunar de su cuerpo. Ella envidia a las parejas de los restaurantes. Ella no quiere ir más de flor en flor. Necesita un objetivo. Necesita un motivo para volver antes del trabajo.

Ella conoce más bocas que sonrisas, pero solo desea la sonrisa de una boca.

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