martes, 19 de febrero de 2013

Stairway to hell, dad-




Hacía tiempo que no dolía. Dormía oculto, bajo un caparazón de acero. Pero el dolor no dejaba de llamar a la puerta cariñosamente, invitando a mi corazón a abrir. Le repetí mil veces que no se abre la puerta a extraños, y menos a viejos conocidos que hacen daño, pero al fin y al cabo no le culpo por tener curiosidad. Pero todos saben que la curiosidad, mato al gato. Y mis siete vidas han dado de bruces contra el asfalto. Pero quién va a juzgarle, cansado, haciendo de tripas, disfrazado, el  corazón. Tragando y callando. Así que no me extrañó demasiado cuando se abandonó al timbrazo, y sin dudar, abrió la puerta sin espiar la mirilla. Y entró el dolor. Y saben que cuando entra, se expande y te ahoga, por ello utilicé mis ojos de desagüe, y me pillaste con el mar colgando de las pestañas. Me rendí, dejé volar palabras y sentimientos juntos y chocaron como fuegos artificiales, cegando la vista y quemando la piel.  Nunca quise necesitarte, no a ti. Pero, quizá, si a tu hombro los días que llueve por dentro, o cuando me vestía de ilusiones y proyectos a medias. O quizá palabras suaves cuando mis gritos enmudecieron a mi coherencia. Es posible, que necesitase tus brazos como escudo. Pero no puedo necesitarte, por que se que ese hombro, esas palabras y esos brazos no estarán para mí. Solo orgullo, solo desprecio, solo falsa protección. Solo eso, sola.

4 comentarios:

.A dijo...

te pintaron pajaritos en el aire..

walula dijo...

Me encanta tu manera de escribir.

Chiflmas dijo...

lovely

Gungarali dijo...

Esto es poesía del siglo XXI

"Así que no me extrañó demasiado cuando se abandonó al timbrazo, y sin dudar, abrió la puerta sin espiar la mirilla."

Magnífico, ojalá escribieras más