miércoles, 20 de enero de 2010

Por encima de todo.

-Estrella, no puedes seguir así.
-¿Así, cómo? –se revolvió en la cama mientras lo escuchaba con una falsa sorpresa.
-Llevas tres días encerrada en casa, tirada en la cama y cuando subo las persianas te escondes bajo las mantas. Te tengo que traer la comida y, no es que me moleste, es que estas descuidada. Lo único que haces por ti sola sin rechistar es ducharte y te estas cuatro horas embotellada en la bañera. Ya es hora de acabar con esto ¿no?
-Tengo miedo…
-No te voy a dejar sola, mi vida –dijo dulcemente acariciando con las yemas de los dedos sus mejillas de melocotón.
-Hoy no me hagas esto… mejor mañana.
Su tono era asustado y vacilante, pero Corvin la respondió con un beso en la punta de la nariz. Sabía que ella necesitaba tiempo y él iba a emplear todo el suyo para estar con su pequeña estrella, por encima de todo.

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