domingo, 11 de abril de 2010

Libre.

Libre. Espontánea. Segura de sí misma. Ella, una niña. Ella. Como un soplo de aire. Como una ola salvaje. Como el mar. Que no para en ningún puerto, que navega sin temor. Ella. Que no cree en el amor. Como el viento. Pequeña, insensata, cabezota, alegre. Ella, que tiene una sonrisa preciosa.

-Eres mia, para siempre.
-No.
-¿Qué?
-No soy un animal para domar, no soy una ola que surfear, no soy un premio que ganar, una comida pagada, un reto, una apuesta. No puedes ponerme una etiqueta, no, aunque sea el motivo de tu felicidad, no puedes adueñarte de mi.

Y con una sonrisa, añadió.

-No, no soy tuya.

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