domingo, 9 de mayo de 2010

No valen.

Allí estaban. Y los mira y sonríe. Y recuerda lo dura que fue su adolescencia. Recuerda el nudo en la garganta y las lágrimas escondidas entre libros. Recuerda los empujones en los pasillos, los insultos y lo duro que era estar tan sola. Pero un rayo de sol la llenaba. Sus amigas. Sin secretos, sin timidez, como hermanas. Recuerda los abrazos y los "ya se arrepentirán, no son nada".


Y después de cuatro o cinco años allí están. Recogedores de basura, trabajando en el supermercado o en el burger king, viviendo en bancos... Y les mira y vuelve a sonreir. Sí, no son nada. Y después de mucho tiempo, le dan pena. Muchísima pena. Y se alegra de haber pasado de ellos, de aguantar hasta el final, de prosperar y de aprender a no llorar. Y mira a su lado y estan ellas, sus amigas, tan guapas como siempre, locas por la universidad, libres y felices. Por último, se pregunta "¿Quién rie ahora?"
"Gracias, porque ahora soy más fuerte"

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